Todos quieren cantar sus temas, algunos osados pretendieron imitarlo, pero la mayoría lo hicieron para rendirle culto al que fue el más grande cantor de nuestra música ciudadana de todos los tiempos. Sus composiciones siempre fueron un sello de garantía exitosa para el intérprete que dejó grabadas sus composiciones.
El difícil escoger una etapa de su vida para clasificar cual fue la mejor, resulta incómodo separar sus comienzos junto a Razano y compararlos con su posterior y ascendente carrera donde culminó su vida situada en lo más alto de la popularidad y reconocimiento internacional. Por esa poderosa razón, con el correr de los años, después de aquel fatal accidente del 24 de junio de 1935 en que perdió la vida y ganó en fama reconocida por los expertos y el clamor popular, los cantantes de todas las épocas tangueras dejaron en las grabaciones un homenaje al que ellos mismos consideraron el ídolo máximo del TANGO. ¡Usted ya adivinó… estamos hablando de Don Carlos Gardel!