Las voces femeninas siempre engalanan al Tango, cuando éstas vienen provistas de calidad y fuerza interpretativa, se produce el fenómeno buscado, sentimiento y entonación perfecta, para un éxito seguro. Éste es el caso de nuestra artista invitada de hoy, en el que su estilo temperamental la posicionó en corto tiempo como una voz y presencia grata de la música rioplatense. No se sabe mucho de su vida privada y la fama no le fue reconocida en la medida de sus merecimientos, a pesar de sus virtudes ampliamente aceptadas por los críticos expertos. En sus comienzos, resultó ser una grata sorpresa para luego consolidarse como un fenómeno musical que acompañaron orquestas de la talla del maestro D’Arienzo, con su ritmo vertiginoso y exigente, además, el gran pianista y director Aquiles Roggero grabó un larga duración con ella de buena repercusión popular.