Pepe Crespo vuelve a la carga contra el Estado, enemigo de la individualidad y la capacidad de autonomía de cada una de las personas a las que somete. Todo lo que se escapa a su control total, es muy sospechoso. Convence al vulgo con sus diatribas y sermones sobre igualdad, defensa y hasta nos habla de libertad cuando en este engaño lo que busca es favorecer a un grupo de personas que gobiernan exclusivamente para ellas mismas.