<p>Hay semanas en las que uno propone un juego esperando silencio respetuoso…<br />
y otras en las que propone <strong>Pulirula</strong> y el salón <strong>lee “pirulilla”</strong> y decide que hoy sí, que hoy toca cachondeo controlado.</p>
<p>El elegido ha sido <strong>Pulirula</strong>, <em>beat ’em up</em> de <strong>Taito</strong> del año <strong>1991</strong>, una rareza colorida, surrealista y con vocación de sueño febril, donde los enemigos no siempre parecen enemigos y el escenario da la sensación de haberse tomado algo antes que nosotros. Y contra todo pronóstico, o quizá precisamente por el malentendido fonético, han llegado <strong>5 comentarios</strong>. Cinco. Una cifra que, en este ecosistema, ya se puede considerar <strong>alegría desatada</strong>.</p>
<p>Eso sí, conviene matizar el entusiasmo: hablamos de <strong>señores en edad provecta</strong>. Aquí nadie se ha venido arriba como en un patio de colegio. Ha sido más bien un “oh, mira qué curioso” acompañado de un leve asentimiento y un recuerdo difuso de cuando los reflejos eran otra cosa. Pero oye, <strong>cinco audios son cinco audios</strong>, y Pulirula ha conseguido lo que otros juegos más “serios” no lograron.</p>
<p>Pulirula es Taito en modo extraño. No busca épica musculada ni realismo urbano: apuesta por lo absurdo, lo psicodélico y una violencia casi decorativa. Es un <em>beat ’em up</em> que parece preguntarse constantemente por qué existe, y esa inseguridad existencial le da cierto encanto. No es un clásico masivo, pero tampoco pasa desapercibido… al menos no cuando se pronuncia mal a propósito.</p>
<p>Y como siempre, el recordatorio inevitable, aunque ya suene a sermón de sobremesa:<br />
el <strong>programa se hace con los audios que mandan los jugadores del salón</strong>.<br />
Cinco audios implican un episodio razonable, con contenido, sin relleno artificial.<br />
Aquí no se estira nada por decreto. <strong>La duración es consecuencia directa del entusiasmo</strong>, o de su ausencia.</p>
<hr />
<p>Seguimos operando desde nuestras guaridas digitales:<br />
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<p>Para enviar tu <strong>audio</strong>, confesar que también leíste “pirulilla”, defender Pulirula con argumentos improbables o simplemente dejar constancia de que sigues vivo, escribe a:<br />
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<p>También estamos en Telegram, en los grupos de la <strong>ACHUS</strong> y del <strong>MS-DOS Club</strong>. Sí, incluso después de todo esto.</p>
<h2>Último empujón, con dignidad</h2>
<p>Like, estrella, corazón o gesto equivalente donde escuches el programa. Todo suma, aunque sea poco y tarde.<br />
Pero lo que realmente marca la diferencia son los <strong>comentarios en iVoox</strong>. Ahí es donde el salón deja de parecer una sala de espera.</p>
<p>Porque si <em>Pulirula</em> ha conseguido arrancar cinco audios gracias a un malentendido fonético y algo de nostalgia mal entendida, igual no todo está perdido.<br />
Seguimos aquí, comentando juegos raros,<br />
riendo lo justo,<br />
y <strong>viniéndonos arriba solo hasta donde la edad permite</strong>.</p>
<p><img src="http://rigorycriterio.es/audios/imgs/Arcade_279.jpeg" /></p>