Son bandas concentradas de vientos en la parte superior de la atmósfera que fluye alrededor de la Tierra en ambos hemisferios. Se pueden considerar como un río aéreo que serpentea a unos 10.000 metros de altitud, de oeste a este, y que puede alcanzar velocidades de más de 300 km/h. Su localización no es fija, sino que varía en función de los cambios en la posición y la intensidad de sistemas de altas y bajas presiones. Éstas corrientes pueden cambiar su curso, desplazarse hacia el norte o hacia el sur así como aumentar su sinuosidad, asemejándose en algunas ocasiones a una corriente que fluye rápidamente y a un río lento y serpenteante en otras.
En las latitudes medias, las masas de aire frío procedentes del Ártico se encuentran con el aire más templado y húmedo del sur. Ese choque genera una diferencia de presión con la altitud. Y ahí, justo en esa franja de transición, se forma el chorro. Pero la Tierra gira, y con esa rotación llega la fuerza de Coriolis, que desvía los flujos hacia el este.