<p><strong>Hay momentos en los que dejamos de estar… no para los demás, sino para nosotros. Lo que antes nos movía pierde fuerza, lo que soñábamos se queda quieto, y sin darnos cuenta empezamos a desaparecer de nuestra propia historia. La vida sigue, sí… pero algo en nosotros se detiene. Porque aunque nadie lo vea, aunque tú mismo lo quieras ignorar… tu ausencia te está acabando</strong></p>