La terapia regresiva me abrió las puertas a una nueva filosofía de vida. La creencia en la reencarnación y en la evolución de las almas me permitió entender algunas dudas existenciales.
Se iniciaba así un nuevo camino, se abría una puerta a un nuevo mundo. Un mundo que te lleva a aceptar que hay algo más y que a parte de lo que vemos y lo que nos han enseñado, en la vida hay más opciones.