<p>Mientras la tarde transcurría, las amigas comenzaron a contar unos sueños muy raros y tenebrosos que vivieron... como si fueran reales. Cada sueño se relacionaba con sonidos de la realidad y de lo cotidiano, sonidos que durante el día no darían miedo. ¿A dónde está el límite entre soñar y vivir la realidad? ¿Cuál realidad? ¿Qué locas y profundas pesadillas pueden llegar a tener estas chicas?</p>