En marzo del año 2013, cuando todavía era presidente encargado de Venezuela, Nicolás Maduro sentenció con firmeza que «torcería el brazo al dólar criminal».
Desde ese momento, el discurso contra la dolarización se convirtió en una especie de estandarte para el Partido Socialista Unido de Venezuela, tildándola de «imperialista» y lanzando ataques mediáticos contra todo líder político o experto que asomara la posibilidad de una dolarización.