Si hay algo que en la supercarretera odiamos son los trámites, la burocracia y el mercanchinfleo.
No solo los propios, sino presenciar cómo a terceros les piden cosas inútiles, documentos imposibles de conseguir y aunque la internet puede sonar muy inclusiva… deja gente fuera.
Por eso, para no quedar fuera del sistema es que nunca podemos dejar de ser imagineers.