Traigo pena,
una pena que apenas se hace notar.
Traigo esta pena quieta,
tan quieta,
que a veces parece no estar.
¡Ay mi pena qué sola está!
Traigo esta pena triste,
con su identidad a la mitad.
¡Ay mi pena confusa está!
Que si me río un tanto,
afloja otro.
Y si me río mucho,
se echa a llorar.
¡Ay de mi pena qué triste está!