La gran mayoría de países celebran sus revoluciones. ¿Por qué no lo hacen los alemanes? En 1918, un grupo de soldados alemanes no quiso obedecer las órdenes de sus superiores. Sabían que la batalla a la que iban enviados sería una derrota segura. Ese grupo de marineros no sabía que su decisión sería el polvorín que encendería la mecha de la Reolución Alemana y desencadenó el fin de la monarquía.