El año 1972 fue el año de locura para el giallo, para algunos, incluso ya podríamos hablar de decadencia después de la fiebre iniciada por Argento y el pajarito.
Si bien afirmando que todos los gialli –al igual que los hombres– son iguales, nos vamos a equivocar poco, hubo casos más curiosos que otros y el díptico del misterioso Miraglia en el que fusionaba, a modo suo, el gótico italiano con el giallo es uno de ellos.
Repasamos la que se convertiría en su última obra.