Las redes sociales se están llenando de discursos de odio contra cualquier persona que piense diferente a quien los publica. Todos se basan en una opinión personal, malas experiencias, prejuicios y heridas de las personas que lo comunican, duele escuchar que realmente alguien pueda pensar de esa forma contra otra persona. Nos dan ganas de censurar y limitar, pero ¿realmente sería una solución? Las personas heridas no van a dejar de repartir su dolor hacia mundo. Necesitamos sanar, fortalecer la autoestima de quienes escuchan, compartir más amor. En este episodio te cuento mi reflexión sobre este tema.