Una conversación de esas que pueden ponerse intensas entre un par de amigos que se toman una cerveza un viernes por la noche porque son suficientemente adultos para salir a discotequear y muy jóvenes para decir que no hicieron nada el fin de semana.
Temas controversiales o no, son tratados con la ligeresa de quien ignora a los ofendidos porque no tiene ni idea de que está ofendiendo gente desde su posición de hombre blanco heterosexual privilegiada.
Al final, recomendamos múisca.