Description
En Jeremías 37–39 vemos la caída de Jerusalén, el fracaso espiritual de Sedequías y la fidelidad de Dios al sostener a Jeremías en medio del sufrimiento. Esta enseñanza nos confronta con el temor al hombre, la desobediencia y la gravedad del pecado, y nos dirige a Cristo como el único Salvador que puede rescatarnos y darnos vida.