…AGOTAR AL ADVERSARIO…

OCT 19, 20262 MIN

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19 de octubre de 2026 Lucas 18: 2 al 5. [Jesús] les dijo: En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a nadie. En esa misma ciudad había también una viuda, la cual acudía a ese juez y le pedía: "Hazme justicia contra mi adversario." Pasó algún tiempo, y el juez no quiso atenderla, pero después se puso a pensar: "Aunque no temo a Dios ni respeto a nadie, esta viuda me molesta tanto que voy a hacerle justicia, no sea que siga viniendo y me agote la paciencia." …AGOTAR AL ADVERSARIO… Si vas a salir victorioso en una competencia deportiva, ayuda tener más habilidad que tu adversario. Pero tener una habilidad superior no garantiza necesariamente la victoria: hay otros factores que influyen en quién gana y quién pierde. Una estrategia que emplean los jugadores y equipos menos hábiles para vencer a un adversario superior es convertir el juego o el partido en una prueba de resistencia. Puede que ellos tengan mejores jugadores; pero, si logras desgastarlos con un plan de juego paciente, tal vez puedas ganarles. Esa es exactamente la lección que Jesús enseña en su parábola de la viuda insistente. Esta mujer buscaba justicia ante el juez de su ciudad. A él no le importaba su caso, pero ella lo desgastó con sus súplicas insistentes, hasta que el juez finalmente exclamó: Aunque no temo a Dios ni respeto a nadie, esta viuda me molesta tanto que voy a hacerle justicia, no sea que siga viniendo y me agote la paciencia. La perseverancia da resultado. Cualquiera que alguna vez les haya rogado a sus padres que le compraran algo especial, hasta que su insistencia dio fruto y consiguió lo que tanto deseaba, sabe de qué habla Jesús. Si insistíamos e insistíamos, desgastando a nuestro adversario paterno, recibíamos nuestra recompensa. Si a un juez indiferente se le pudo ganar con paciente insistencia, imagínate lo que sucederá cuando tú persistas con paciencia en la oración a tu amoroso Padre celestial por tus necesidades. Después de todo, él es quien estuvo dispuesto a suplir tu mayor necesidad al sacrificar a su propio Hijo para salvarte de tus pecados. Con toda seguridad, él responderá de la manera que sea mejor cuando ores con perseverancia por tus necesidades. Oremos: Padre celestial, dame la perseverancia que necesito en la oración. Amén.