Epistolar
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Antología de lo íntimo

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Escribir cartas es una de esas cosas que dejamos de hacer. Este podcast busca rescatar algo que parece un arcaísmo. Artistas le pondrán la voz y el sentimiento a misivas de distintas épocas y temáticas. En tiempos de tanta inmediatez, Epistolar apuesta por rescatar el valor de la palabra, del contar pausado y del pensamiento. Una idea de Diego Jemio y Tomás Sprei con música original de Leandro Lombardo y José Ferrufino. Buscanos en YouTube como Epistolar Podcast de Cartas y en Instagram como @epistolarpodcast.

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Carta de amor de Paul Celan (Lee Osqui Guzmán)
MAR 25, 2026
Carta de amor de Paul Celan (Lee Osqui Guzmán)
Sean bienvenidos y bienvenidas a la octava temporada de Epistolar. Estamos muy felices por este reencuentro con nueva música, nuevos lectores y, por supuesto, nuevas cartas que queremos compartir con vos. La música que estás escuchando es una creación original para el podcast de José Ferrufino, músico y amigazo de la casa. Pero basta de prólogos y vamos al episodio de hoy. Paul Celan fue uno de los grandes poetas de la segunda mitad del siglo XX. Desarrolló un lenguaje profundamente innovador, forjado en un duro periplo por la Europa de la Segunda Guerra Mundial. Vivió en carne propia la ocupación nazi y la soviética. Perdió a sus padres en campos de concentración y él mismo sobrevivió a trabajos forzados. Pese a todo, decidió seguir escribiendo en alemán, la lengua de sus verdugos, porque sostenía que era la única forma de expresar la verdad de su experiencia. En medio de tanto horror, nosotros elegimos una carta de amor del poeta fechada en 1952. Celan vive en París y le escribe a la mujer que ama, la artista Gisèle Lestrange, a quien llama cariñosamente Maia. En esta carta intenta —y vaya si lo logra— nombrar una sensación extraña que muchos hemos tenido alguna vez: la de avanzar hacia el amor mientras detrás de nosotros se cierran las puertas de un mundo hostil. “Un segundo que inaugura el tiempo”, dice él. Lee el actor Osqui Guzmán.***París, 7 de enero de 1952, a las diez Maia, amor mío, quisiera poder decirte cuanto deseo que todo esto permanezca, permanezca para nosotros, permanezca para siempre. Mira, tengo la impresión al ir hacia ti, de dejar un mundo, de oír a las puertas dar portazos a mis espaldas, puertas y puertas, porque son numerosas las puertas de este mundo hecho de malentendidos, de falsas claridades, de engaños. Tal vez queden otras puertas aún para mi, tal vez no he vuelto a cruzar aún la explanada en la cual se despliega esta red de signos que me lleva lejos. Pero yo voy en camino, me escuchas, me estoy acercando, el ritmo -puedo sentirlo- se acelera, los fuegos engañosos se apagan uno tras otro, las bocas mentirosas se cierran sobre su saliva -nada de palabras, nada de ruidos, nada que acompañe mi paso-. Estaréahí, a tu lado, dentro de un instante, dentro de un segundo que inaugurará el tiempo.Paul
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4 MIN
Carta de Leonardo Favio a Julio Cobos luego del voto "no positivo"
DEC 10, 2025
Carta de Leonardo Favio a Julio Cobos luego del voto "no positivo"
Este es el último episodio de nuestra séptima temporada. Como siempre,queremos darte las gracias por estar ahí y darle sentido a lo quehacemos. En las redes te iremos contamos las novedades y cómo sigueeste proyecto. Ahora, lo epistolar.Esta carta necesita un contexto vinculado con la historia reciente de laArgentina. Y mucho más teniendo en cuenta que este podcast seescucha en varios países de América Latina. Madrugada del 17 dejulio de 2008. Senado de la Argentina. Se votaba una ley queestablecía impuestos a las exportaciones de productos agropecuarios,que causó un conflicto agrario y un paro prolongado. En esos años,los precios internacionales eran altos y el Gobierno decidió captarparte de esa renta.Lavotación en el senado, esa noche, terminó 36 a 36. La decisión delos senadores dejó al entonces vicepresidente de la nación ytitular del Senado Julio Cobos frente al voto de su vida. Debíadesempatar. ¿Qué hizo? Votó en contra de su propio gobierno. Y elproyecto de ley finalmente cayó en el Congreso.Esodesató una gran crisis en el gobierno argentino, en ese momento acargo de Cristina Fernández de Kirchner. Aunque dijo que votó para“garantizar la paz social del país”, Cobos nunca pudo sacarse lamochila de “traidor”. Y fue criticado por no renunciar a su cargoluego del voto. Lacarta que vas a escuchar fue escrita poco tiempo después por eldirector de cine e histórico militante peronista Leonardo Favio. Lereclama a Cobos que renuncie, le dice que su vida es desdibujada y lotrata con gran desprecio. Acá la dura carta de Favio a Cobos. Acála historia de una mancha que jamás envejece. Lee el escritor yguionista Pedro Saborido.****Sr.Vicepresidente de la república ArgentinaDr.Julio César Cleto CobosDemi mayor consideración:Creotener la solución para "el problema que lo conflictúa (segúnescuhé esta mañana -por el martes- en una radio). Es muy simple:renuncie. Renuncie al cargo que se ganó de upa, porque –no seengañe ni engañe- Ud. no fue elegido por el pueblo, sino por untraspié fatal del Dr. Kirchner. Aunque dudo que lo hará porque Ud.no siente culpa; o, mejor dicho, Ud. no tiene nivel para serculpable.Nosea atolondrado, renuncie y será el acto más heroico y aventuradode su desdibujada vida.LeonardoFavioPD:mucho le agradeceré -si estuviera dentro de sus posibilidades- meayude a pagar el costo de esta solicitada.LeonardoFavio
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5 MIN
Carta de Jim Jarmusch a su maestro John Cassavetes
NOV 26, 2025
Carta de Jim Jarmusch a su maestro John Cassavetes
Todos tenemos en nuestra historia personal un gran maestro. Puede ser alguien que conocimos y nos marcó a fuego. Puede ser alguien a quien nunca vimos, pero su obra dejó en nosotros, de igual manera, un sello indeleble. Esta carta es la historia de uno de esos legados. El director Jim Jarmusch no tuvo un vínculo personal con John Cassavetes, pionero del cine independiente estadounidense y conocido por su enfoque innovador y realista. Pero sus películas lo moldearon, lo modificaron e inspiraron para hacer arte. Para hacer un cine que privilegia loauténtico y la libertad creativa. En esta carta, que es una forma de veneración, le dice que sus películas revelan toda la belleza, la extrañeza y la complejidad de la experiencia humana. Y se rinde a sus pies: “John Cassavetes, me saco el sombrero. Y me lo pongo sobre el corazón”, le confiesa el director de Flores Rotas. Lee la actriz y docente Soledad García. ***Siento algo muy particular cada vez que me dispongo a ver una de sus películas. Un sentimiento de anticipación: la llegada de algo que he esperado con ansiedad, una especie de iluminación cinematográfica. Espero un estallido de inspiración. Quiero ser un iluminado. Necesito que se me revelen las consecuencias secretas del corte de una escena a otra. Necesito entender cómo la crudeza de las posiciones de cámara o el granulado del material inciden en laecuación emocional de sus films. Quiero aprender de actuación a partir de los personajes, saber sobre la atmósfera y la luz de determinados escenarios. Estoy listo, preparado para absorber “la verdad a veinticuatro cuadros por segundo”. Pero lo que ocurre es que empieza la película, y la película me mete adentro, y de golpe estoy perdido en la oscuridad, solo, y los seres humanos ahora viven en ese mundo dentro de la pantalla y también ellos parecen perdidos y solos. Los miro. Observo cada detalle de sus movimientos; escucho con atención lo que dicen, los bordes gastados del tono de una voz, la malicia escondida en un fraseo. Ya no pienso en la “actuación”, ni en el “guión”, ni en la “cámara”. La iluminación que esperaba recibir de usted ha sido reemplazada por otra. Una iluminación que no invita al análisis; sólo a laobservación y la intuición. Sus películas, John Cassavetes, son sobre el amor, la confianza y la desconfianza; sobre la soledad, el gozo, la tristeza, el éxtasis y la estupidez. Son sobre lainquietud, la ebriedad, la resistencia y la lujuria; sobre el humor, la terquedad, la falta de comunicación y el miedo. Pero básicamenteson sobre el amor, y uno se ve arrastrado a un lugar mucho más profundo que el que puede mostrar cualquier estudio sobre la “forma narrativa”. Lo que sus films iluminan y terminan revelando es que una cosa es el celuloide y otra son la belleza, la extrañeza y la complejidad de la experiencia humana. John Cassavetes, me saco el sombrero. Y me lo pongo sobre el corazón.
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6 MIN
Carta de amor de Georgia O'Keeffe
NOV 12, 2025
Carta de amor de Georgia O'Keeffe
Georgia O'Keeffe fue una artista de vanguardia. Considerada por muchos como la “madre del modernismo estadounidense”. Una de sus máximas exponentes del Siglo XX. Su obra se caracteriza por flores brillantes, pinturas vívidas y paisajes infinitos de Nuevo México, lugar que la enamoró desde el primer momento. Sus pinturas, que se vendieron por millones de dólares, tienen un sentimiento romántico por la naturaleza y el espiritualismo. Pero la idea de este episodio no es hablar sólo de su sentimiento por el arte sino también de los otros, del amor romántico. Georgia conoció al fotógrafo Alfred Stieglitz -él le llevaba 24 años- y sucedió un flechazo. Pronto, se convirtieron en amantes legendarios. Pronto ella se trasladó a Nueva York para vivir con él. Pronto se casaron. Ella era una artista que buscaba su destino. Él la animó, la fotografió desnuda, se casó con ella y le fue infiel. Esta carta es de los primeros años de ese vínculo. Ella lo extraña hasta la punta de los dedos. Lo desea. Arde. Se consume sin él. Le dice que está ciega y loca por él. Amor de artista. Amor encendido. Amor que, algún día, se termina. Pero quién nos quita tanto fuego. Lee desde México Marijó Cantellano.Nueva York, 13 de junio de 1918Supongo que llegarás en unos minutos, pero tengo que levantarme y escribirte —es necesario, debo hacerlo—. He estado aquí acostada, escuchándote en la oscuridad, con el rostro ardiendo. Te extraño hasta la punta de los dedos; es un dolor físico real. Mientras subía por la calle hacia la puesta del sol después de cenar, me pregunté: ¿podré soportarlo? La terrible delicadeza y belleza de tu intensidad... No lo sé. Tal vez tenga que huir. Parece casi demasiado. Y aquí, acostada, deseándote con un dolor que lo abarca todo —no solo deseándote: amándote, sintiéndote—, todas las partes de mi cuerpo tocadas y besadas, consciente de ti. Un volcán no es nada comparado con esto. No conozco palabras que expresen su ardor, lo que consume. Aun así, de algún modo siento que puedo estar tranquila cuando vengas, que podré controlarme. Aunque siento que crece... Siento que llegará el momento en que no podrécontrolarme, en que estaré ciega y loca. La mujer que estás creando parece haber ido mucho más allá de mí, casi fuera de mi vista. Georgia
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5 MIN
Ramón Carrillo: la carta de un imprescindible
OCT 29, 2025
Ramón Carrillo: la carta de un imprescindible
Es muy conocido el poema de Bertolt Brecht que dice: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”. En este último grupo, sin dudas, estaba Ramón Carrillo. Fue cirujano, neurobiólogo y médico sanitarista. Uno de los neurocirujanos más prestigiosos del mundo en la década del 40. Alguien que dejó la actividad privada, con la que se podría haber hecho rico, para dedicarse a la actividad pública y los pobres. Carrillo fue la primera persona que ejerció el cargo de ministro de Salud deArgentina, durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Logró erradicar enfermedades endémicas como el paludismo, hizo desaparecer la sífilis y las enfermedades venéreas. Durantesu trabajo en el ministerio, entre 1946 y 1951, se construyeron 21 hospitales con una capacidad de 22 mil camas. Se estableció la gratuidad de la atención de los pacientes, los estudios, lostratamientos y la provisión de medicamentos. Un novedoso tren sanitario recorría el país haciendo análisis clínicos y radiografías y ofreciendo asistencia hasta en los lugares más remotos. Cuando Juan Domingo Perón fue derrocado por los militares en 1955, Carrillo fue perseguido, sus bienes incautados y hasta se lo acusó deenriquecimiento ilícito. Lo tildaron de “ladrón de nafta”. Justo a él. Carrillo escribe a su amigo, el periodista Segundo Ponzio Godoy. Lo hace desde Brasil, donde está exiliado. Allí murió a los 50 años, pobre, enfermo y lejos de su tierra. Acá un texto lleno de dignidad del médico sanitarista. Acá el de la tarea titánica. Acá un hombre digno, un imprescindible. Lee el actor y director Carlos March.***Belém do Pará, 6 de septiembre de 1956Mi querido Ponzio: Yo no sé cuánto tiempo más voy a vivir, posiblemente poco, salvo un milagro. También puedo quedar inutilizado y sólo vivir algo más. Ahora estoy con todas mis facultades mentales claras y lúcidas y quiero nombrarte el albacea de mi buen nombre y honor. Quiero que no dudes de mi honradez, pues puedes poner las manos en el fuego por mí. He vivido galgueando y si examinas mi declaración de bienes y mi presentación a la Comisión Investigadora, encontrarás la clave de muchas cosas. Vos mismo intuiste con certeza lo que pasaba en mí y me ofreciste unos pesos. Por pudor siempre oculté mis angustias económicas, pero nunca recurrí a ningún procedimiento ilícito, que estaba a mi alcance y no lo hice por congénita configuración moral y mental. Eran cosas que mi espíritu no podía superar. Ahoravivo en la mayor pobreza, mayor de la que nadie puede imaginar, y sobrevivo gracias a la caridad de un amigo. Por orgullo no puedo exhibir mi miseria a nadie, ni a mi familia, pero sí a un hermano como vos, que quizás (conociéndome) puedas comprenderme. No tengo la certeza de que algún día alcance a defenderme solo, peroen todo caso si yo desaparezco, queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé mi vida. Esta obra debe ser reconocida y yo no puedo pasar a la historia como un malversador y ladrón de nafta. Mis ex colaboradores conocen la verdad y la severidad con que manejé las cosas dentro de un tremendo mundo de angustias e infamias. Ellos pueden ayudarte. Mi capacidad de trabajo está muy reducida; vivo como médico rural en una aldea.(...) Poco a poco mi organismo ha comenzado a desintegrarse definitivamente. Heaceptado todo con la resignación que me es característica. No tengo odios y he juzgado y tratado a los hombres siempre por su lado bueno, buscando el rincón que en cada uno de nosotros alberga el soplo divino. El tiempo y solo el implacable tiempo, dirá si tuve razón o no alescribirte esta carta, ya que en el horizonte de mis afectos, no veo a nadie más capaz que vos de tomar esta tarea cuando llegue el momento, que llegará, cuando las pasiones encuentren su justo nivel.Ramón
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8 MIN