Se trata de un conjunto de 427 composiciones en honor a la Virgen María, de las que 356 son cantigas que narran milagros de la Virgen María, y las demás, salvo una introducción y dos prólogos, son de alabanza o loor a la Virgen, o se refieren a festividades marianas o cristológicas. Todas están acompañadas de escritura musical, salvo el poema de introducción.
La devoción mariana estaba en auge en ese siglo y participaban en ella religiosos y caballeros. En este ambiente el rey alentaba en sus cantigas a poetas y juglares para que dedicaran sus esfuerzos e inspiraciones a la «Santa Dama».
Las dudas sobre la autoría directa del rey Alfonso X el Sabio están resueltas hacia su participación como compositor en no pocas, al menos diez de ellas de atribución real en integridad de modo indudable.