<p>Todos venimos de alguien.</p><p>Nadie se inventó solo.</p><p>Nuestra historia empieza antes de nosotros: en una familia, en un ambiente, en una cultura, en unos padres concretos. <strong>Y, queramos o no, esa historia nos marca.</strong></p><p>La Biblia <strong>no romantiza la familia</strong>. Tampoco la cancela. La presenta como es: lugar de bendición… y también de heridas.</p><p>Hoy vamos a ver una escena muy breve, pero muy profunda: el momento en que los hijos de Noé descubren la <strong>fragilidad de su padre</strong>. Y ahí se juegan dos formas de vivir la historia:</p><p>cubriendo para sanar… o señalando para justificarse.</p><p><br></p><p>#tuterapiabíblica </p>