<description>La naturaleza nos ofrece lugares en el mundo que son de una maravilla inigualable. Lugares, aparte de ser de gran belleza, envuelven a los visitantes en una atmósfera intrigante, misteriosa y de ensueño.

Tal es el caso de una isla de gran rareza que se encuentra sobre la costa occidental de Escocia. Esta pequeña isla está conformada por pilares que dejan maravillados a los visitantes. Dichos pilares fueron formados por procesos geológicos que dieron una forma caprichosa a todos los costados de la isla.

De origen volcánico y los hexágonos negros que la conforman, le confieren una peculiaridad que la posiciona como una rareza, que alienta ser visitada con gran entusiasmo.

Esta isla, llamada Staffa, se encuentra elevada a 42 metros sobre el nivel del mar y posee una extensión de 33 hectáreas. La formación cuenta además con numerosas grutas en sus costas, siendo la principal la que recibe el nombre de &amp;#8220;La gruta de Fingal&amp;#8221;.

Desde finales del siglo XVIII, varias personalidades visitaron la isla volviéndola muy popular, entre ellos un joven compositor. En el año 1829, Félix Mendelssohn Bartoldy con tan solo 20 años de edad visitó la isla atraído por los comentarios de las experiencias vividas por otras personas.

Tal fue el impacto que le produjo la experiencia de conocer Staffa que compuso una de las oberturas más conocidas de su repertorio. En dicha composición plasmó con sumo acierto las fuertes impresiones emocionales que le produjo la contemplación del lugar.

Mendelssohn compuso la obertura llamada &amp;#8220;La gruta de fingal&amp;#8221; o también &amp;#8220;Las Hébridas&amp;#8221; como respuesta, y según sus propias palabras, al &amp;#8220;modo extraordinario&amp;#8221; en que le ha afectado la isla cuando la visitó.

Félix Mendelssohn
The Hebrides, Op. 26 MWV P.7
Berliner Philharmoniker
Herbert von Karajan</description>

Pensar la Música

Formosus | Desarrollo Cultural

#13. Música y Anécdotas | El asombro ante la naturaleza transformado en sonidos.

JUL 20, 202120 MIN
Pensar la Música

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JUL 20, 202120 MIN

Description

La naturaleza nos ofrece lugares en el mundo que son de una maravilla inigualable. Lugares, aparte de ser de gran belleza, envuelven a los visitantes en una atmósfera intrigante, misteriosa y de ensueño. Tal es el caso de una isla de gran rareza que se encuentra sobre la costa occidental de Escocia. Esta pequeña isla está conformada por pilares que dejan maravillados a los visitantes. Dichos pilares fueron formados por procesos geológicos que dieron una forma caprichosa a todos los costados de la isla. De origen volcánico y los hexágonos negros que la conforman, le confieren una peculiaridad que la posiciona como una rareza, que alienta ser visitada con gran entusiasmo. Esta isla, llamada Staffa, se encuentra elevada a 42 metros sobre el nivel del mar y posee una extensión de 33 hectáreas. La formación cuenta además con numerosas grutas en sus costas, siendo la principal la que recibe el nombre de &#8220;La gruta de Fingal&#8221;. Desde finales del siglo XVIII, varias personalidades visitaron la isla volviéndola muy popular, entre ellos un joven compositor. En el año 1829, Félix Mendelssohn Bartoldy con tan solo 20 años de edad visitó la isla atraído por los comentarios de las experiencias vividas por otras personas. Tal fue el impacto que le produjo la experiencia de conocer Staffa que compuso una de las oberturas más conocidas de su repertorio. En dicha composición plasmó con sumo acierto las fuertes impresiones emocionales que le produjo la contemplación del lugar. Mendelssohn compuso la obertura llamada &#8220;La gruta de fingal&#8221; o también &#8220;Las Hébridas&#8221; como respuesta, y según sus propias palabras, al &#8220;modo extraordinario&#8221; en que le ha afectado la isla cuando la visitó. Félix Mendelssohn The Hebrides, Op. 26 MWV P.7 Berliner Philharmoniker Herbert von Karajan