<p><strong>¿Cuándo fue la última vez que viste a alguien hacer algo que tú nunca podrías hacer, y en lugar de sentir envidia, sentiste admiración?</strong></p><p>Eso es exactamente lo que me pasó un jueves por la mañana, sentado en un banco negro incómodo, con una manguera de oxígeno a las espaldas, viendo a alguien abrir un maxilar humano, fijar hueso con titanio y reducir un mentón con una precisión que yo no tengo, no tendré, y ni siquiera me atrevería a intentar.</p><p>Cinco horas y ocho minutos sin moverme. Sin decir nada. Y entendiendo, de a poco, que no estaba ahí solo por amor. Estaba ahí porque admiraba lo que veía y que esas dos cosas, aunque parecen distintas, nacen del mismo lugar.</p><p>En este episodio hablo de admiración: de la diferencia entre admirar e idolatrar, de lo que pasa cuando alguien nos excede y elegimos quedarnos a mirarlo, y de cómo esa admiración puede ser la raíz misma del amor, no su consecuencia.</p><p>Me acompaña <strong>Santiago Palacio Gutiérrez</strong>, cirujano maxilofacial y belenista, la persona que estaba al otro lado de ese quirófano. </p><p>Hablamos de su oficio, de la precisión como forma de vida, y de qué se siente cuando alguien te admira de verdad.</p><p>Este episodio está basado en mi columna 109, publicada en el diario La Patria de Manizales y en mi Substack en luisfmolina.com.</p><p>En el Extratiempo: lo que vi en una feria de emprendimiento en Manizales y por qué termina conectando con todo lo que hablamos hoy.</p><p>🎙️ De la columna a la cabeza… y al corazón<br>📩 <a href="mailto:
[email protected]">
[email protected]</a><br>🌐 luisfmolina.com | podcast.luisfmolina.com</p><p>🎧 Escúchalo en Spotify, Apple Podcasts, YouTube o en podcast.luisfmolina.com</p><p>🔗 Conecta conmigo: linktr.ee/LuisEfe</p>